La Prevención de Riesgos Laborales en el sector de la Sanidad Ambiental.

En España se producen cada año más de 500.000 accidentes de trabajo con baja, más de 500 accidentes mortales y más de 17.000 partes notificados de enfermedades profesionales, según datos del informe 'Estrategia española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020', realizado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Si bien la tendencia de los últimos 10 años es a la baja, lo cierto es que estas cifras son realmente preocupantes. En nuestro país existen una serie de sectores que presentan históricamente un mayor índice de incidencia, es el caso de la construcción, la industria y el sector agrario y de servicios en orden decreciente.

Los accidentes graves y mortales se producen habitualmente en la fabricación de productos metálicos, la construcción de edificios, el transporte terrestre y por tubería y las actividades de construcción especializada. Por su parte, las ramas de actividad con más incidencia de enfermedades profesionales son la fabricación de vehículos de motor; la extracción de antracita, hulla y lignito; la metalurgia y la industria del tabaco; y la fabricación de productos metálicos.

Como se puede observar, el sector de la sanidad ambiental no aparece entre las profesiones con un mayor índice de riesgo a nivel general. Aún así no hay que descuidar la existencia de diversos factores de riesgo a tener en cuenta en este ámbito.

La 'Guía de Vigilancia de la Salud dirigida al sector de desinfección, desinsectación y desratización', financiada por la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, y ejecutada por ANECPLA, FES-UGT y CC OO, establece tres bloques de riesgos generales, organizados de la siguiente manera:

1. Riesgos de seguridad:

a. Caídas y resbalones.

b. Caídas en altura.

c. Golpes con objetos inmóviles.

d. Espacios confinados.

e. Trabajo en solitario.

f. Riesgo eléctrico. Máquinas y herramientas.

g. Riesgo de mordeduras y picaduras.

h. inhalación y contacto con productos químicos

i. incendio y explosión.

j. Conducción de vehículos.

2. Riesgos ergonómicos:

a. Manipulación manual de cargas.

b. Posturas forzadas. Turnicidad. Disponibilidad del tiempo

3. Riesgos higiénicos:

a. Riesgo biológico (contacto con animales y fluidos de animales; picaduras de insectos y parásitos; contacto con microorganismos; etc.).

b. inhalación o contacto con agentes químicos (asociados al uso de biocidas y otros productos químicos).

La instantánea del sector arroja una fotografía nítida: cerca del 90% de los empleados son hombres de menos de 45 arios (70%) que llevan trabajando en el sector una media de 10 años en Pymes. El 75,5% de las empresas del sector tienen menos de 10 trabajadores y lo habitual es que un mismo trabajador desarrolle varias funciones.

Sobre una encuesta realizada a trabajadores de empresas de sanidad ambiental, en la Guía de Vigilancia de la Salud se afirma que, respecto a los riesgos físicos, un 24,3% de los trabajadores refiere tener que acceder con frecuencia a espacios confinados y el 17,1%,realizar trabajos en altura.

En relación con los riesgos químicos, apenas un 41,5% de los trabajadores que ocupan puestos de chófer aplicador, responsable técnico o supervisor conoce el nombre comercial y los efectos sobre la salud que tienen los productos químicos que utiliza. En cuanto al tiempo medio diario de exposición a biocidas  un 23% afirma estar de 4 a 6 horas y un 24% más de 6 horas.

Un 29% refiere una exposición habitual a agentes biológicos. Y en cuanto al riesgo ergonómico, un 57,7% reconoce manipular de forma habitual cargas de más de 3 kg. de peso más de 10 veces al día. Más del 50% refiere tener que adoptar posturas forzadas en la espalda durante más de la mitad de la jornada y hasta un 24,3% de los trabajadores considera su trabajo pesado o muy pesado desde el punto de vista físico.

Respecto a los riesgos psicosociales, el 16% de los trabajadores del sector tiene un trabajo a turnos, más del 65% refiere disponibilidad fuera del horario laboral y el 31,5% de ellos percibe su trabajo como pesado o muy pesado desde el punto de vista mental.

Los accidentes de trabajo más habituales en el sector se producen en el proceso de carga y descarga, aplicación y subida en altura, además de por problemas relacionados con los cambios bruscos de temperatura y la falta de hidratación mientras se realizan los trabajos.

"Hay días que estás cuatro horas empapado, puedes estar pasando frío, o muchísimo calor, no puedes llevar agua o hidratarte porque estás con veneno" afirma uno de los técnicos aplicadores entre los que los autores de esta Guía de Vigilancia de la Salud realizaron una serie de entrevistas.

Riesgos del técnico aplicador.

Además de estos riesgos generales, esta Guía de Vigilancia de la Salud del sector establece una serie de riesgos específicos del técnico aplicador que pasan en su mayor parte por lesiones músculo esqueléticas, derivadas de movimientos repetitivos, posturas f orzadas o manipulación de cargas. Sin embargo, también existen otros riesgos asociados a esta profesión, como son fundamentalmente los riesgos químicos. Por ello, es de obligado cumplimiento que todos los productos químicos empleados estén inscritos en el registro de biocidas de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad.

Con todo, es de destacar que los biocidas actuales han evolucionado en gran medida en relación con los empleados hace algunos años, no sólo en lo que respecta a la sustitución de las sustancias activas más nocivas por otras de menor grado de toxicidad, sino que también se ha modificado el tipo de formulación por otras que requieren un menor plazo de seguridad, aplicaciones más localizadas y otros factores.

Otros de los riesgos a los que se ven expuestos los técnicos aplicadores en el desarrollo de su trabajo son aquellos derivados de los agentes biológicos. Y en este sentido juega un papel importante la que se posiciona como la segunda actividad del sector por volumen de empresas dedicadas a este tema: el control de la Legionella en instalaciones de riesgo. Más incluso que el riesgo biológico derivado de las picaduras o mordeduras de animales en las tareas habituales de desinfección, desinsectación y desratización que, con todo, no hay que dejar de tener en cuenta.

Por todo ello, y a la hora de la aplicación efectiva de biocidas resulta de vital importancia el uso de Equipos de Protección individual (EPIs) corno guantes, gafas de protección, mascarillas, vestimenta especial, etc. Y, por supuesto, el reconocimiento médico anual es obligatorio, al ser los técnicos aplicadores de productos biocidas un grupo de riesgo.

Formación en prevención de riesgos laborales

Uno de los objetivos fundamentales de la ya mencionada 'Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020 pasa por aumentar y mejorar la formación en prevención de riesgos laborales de las pequeñas y medianas empresas, como es el caso de la mayor parte de las compañías del sector de la sanidad ambiental. Un aspecto en el que se incide también desde la Guía de Vigilancia de la Salud del sector especificando que se debe mejorar la información y la formación que reciben los trabajadores respecto a los riesgos inherentes a la exposición de los diferentes agentes químicos que utilizan, demás de conocer los posibles efectos adversos para la salud y las medidas preventivas en cada caso.

A su vez se incide también en que el personal sanitario de los servicios de prevención debe informar mejor a cada trabajador sobre los protocolos que le son de aplicación y su contenido, según la información recopilada previamente sobre la evaluación de riesgos, exposición o no a agentes químicos, tipo de actividad y ficha de dichos productos.

Otra de las recomendaciones de la mencionada Guía consiste en establecer una serie de pasos a la hora de iniciar la vigilancia de la salud de cualquier empresa del sector. Esto es, revisar la totalidad de las fichas de seguridad y establecer un listado de los ingredientes presentes; hacer una búsqueda bibliográfica sobre los efectos conocidos que cada uno de ellos provoca en el organismo; y proponer un listado de pruebas susceptible de medir o controlar cada uno de los efectos previstos.

Por supuesto, no hay que olvidar que si el personal sanitario, como resultado de la realización del reconocimiento médico específico, detectara algún daño que sospeche pueda estar relacionado con el trabajo, habrá de seguir el procedimiento establecido en el artículo 5 del Real Decreto 1299/2006, sobre sistemas de notificación y registro de sospechas de enfermedades profesionales.

Texto publicado en la revista de Diciembre InfoPlagas 78/2017.

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