El microbiota larvario

La exposición a distintas bacterias durante el proceso de desarrollo de las larvas de mosquito de la especie Aedes aegypti influye en su capacidad de convertirse en un vector transmisor de arbovirus en su fase adulta. Así lo ha demostrado un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del lnstituto Pasteur y del Centro Nacional para la lnvestigación Científica de Francia (CN RS), en colaboración con equipos del lnstituto de lnvestigación para el Desarrollo (lRD), de la Universidad Clause Bernal Lyon 1- y del Centro I nternacional de Investigación Médicas de Franceville, Gabón (CIRMF).

El estudio, que fue publicado en la prestigiosa revista científica Science Adavance el pasado 16 de agosto, representa la primera confrrmación empírica de que el microbiota intestinal de las larvas de mosquito (esto es, el conjunto de microorganismos que viven en su intestino) influye de manera determinante en la aptitud del mosquito adulto para transmitir patógenos humanos. Se trata de una importante

investigación que ahonda en el conocimiento del medio ambiente en aras de ampliar la información sobre la transmisión de enfermedades vectoriales que afectan a los humanos y sus riesgos.

Los mosquitos son insectos holometábolos, es decir, que desarrollan una metamorfosis completa. En el caso específico de los mosquitos éstos además viven en hábitats diametralmente distintos a lo largo de su ciclo vital. Mientras que en su fase larvaria habitan un entorno acuático, en su fase adulta pasan a ocupar un entorno terrestre. Este reciente estudio ha dejado patente que la capacidad del mosquito adulto de ejercer como vector de patógenos humanos la adquiere en su fase larvaria, en función de las condiciones medioambientales a las que se exponga. Estas condiciones implican desde la dieta y la temperatura hasta la competencia o la exposición a determinados depredadores durante dicha fase larvaria.

La investigación se realizó sobre el Aedes aegypti, una especie de mosquito especialmente importante por cuanto que se trata del vector transmisor de arbovirus como el Zika, la fiebre amarilla, el hikungunya o el Dengue. En ella los científicos que formaron parte de los distintos equipos de investigación descubrieron además sustanciales diferencias en la microbiota intestinal desarrolìada por las larvas de este tipo de mosquito que vivían en aguas estancadas de las ciudades y aquéllas que lo hacían en las de Ios bosques.

Se trata ésta de una cuestión fundamental por cuanto que en el Africa subsahariana,el Aedes aegyptivive en ambos entornos, tanto urbanos como forestales y mientras que el mosquito "urbano" se desarrolla en el agua estancada existente en recipientes artificiales como son neumáticos usados o botes abandonados, el mosquito "forestal" crece en el agua de criaderos naturales como los huecos de las rocas o de los árboles.

Para determinar efectivamente las diferencias en la microbiota intestinal de las larvas en uno u otro hábitat, los investigadores generaron larvas gnotobióticas (con una microbiota conocida) de Aedes aegypti,exponiendo larvas axénicas (libres de bacterias) a un único aislado bacteriano durante su desarrollo.

En las pruebas realizadas con mosquitos urbanos se utilizaron aislados de Salmonella y bacterias del género Rhizobium, mientras que en el caso de los selváticos se emplearon aislados de Enterabacteriaceae. En el globaI de datos recogidos, los grupos taxonómicos de Enterobacteriaceae y Rhizobium estuvieron presentes tanto en las larvas criadas en entornos urbanos como en las larvas de entornos forestales, mientras clue el grurpo taxonómico de Salmonella solo se encontró en los primeros.

Cuando las larvas se mantuvieron como axénicas (libres de bacterias), no se desarrollaron nrás allá del primer estadio. Sìn embargo, las larvas no axénicas tuvieron una tasa de crecimiento signifriativamente más rápida que las larvas gnotobióticas, si bien no se observaron difererrcias significativas en la tasa de crecimiento entre estas últimas. Asimismo, se comprobó que la exposición larvaria al aislado de Enterobacteriaceae mostró una disminución de la actividad antibacteriana en la hemolinfa de los mosquitos adultos, además de una reducción de la diseminación del virus del dengue.

La exposición a distintas bacterias en ambos hábitats influye de forma determinante y especifica sobre las características tanto morfológicas como fisiológicas de los mosquitos en su edad adulta. Esta  circunstancia condiciona asi no sólo sur tamaño o sistema inmunitario, sino también su capacidad vectorial de transmisión de enfermedades a humanos.

"Este descubrirniento es importante" afirma Laura Dickson, primera autora e investigadora en el lnstituto Pasteurr, "ya que demuestra de forma empírica que las bacterias presentes en el medio ambiente acuático influyen y regulan la capacidad de los mosquitos adultos en transmitir patógenos al hombre"

Por su parte, Louis Lambrechts, investigador del CNRS y coordinador deI estudio, reclama que "nuestro descurbrimiento deberia incitar a la comurnidad científica a prestar mayor atención a papeI de la ecología de las larvas de insectos en la propagación de patógenos de transmisión vectoria".

Lo cierto es qrre esta investigación supone un avance importante por cuanto que abren un camino hacia la elaboración de nuevas estrategias de control de enfermedades como el Zika,la fiebre amarilla, el Dengue o el Chilkungunya que acaban con la vida de miles de personas cada año. Medidas de control que podrían llegar a aumentar su eficacia con respecto a las actuales al centrarse en episodios iniciales como los criaderos de larvas, influyendo incluso en aquellas bacterias presentes en el medio acuático y que desarrollan en fases posteriores la capacidad del Aedes Aegyptide convertirse en un potencial transmisor de arbovirus.

Los laboratorios irnplicados en este estudio han sido el Laboratorio Huésped, Vectores y Agentes Infecciones: biología y dinámica (CN RS/ lnstituto Pasteur), eI Laboratorio Enfermedacles Infecciones y Vectores: Ecología, Genética, Evolución y Control (CNRS/lRD/Universidad de Montpellier) y el Laboratorio Ecología Microbiana (CNRS/Universidad Claude Bernard Lyon 1/lnra/Vetagro Sup). Asimismo, dicho estudio ha sido financiado por el programa "lnversión para el futuro" del Gobierno francés, el LabEx, la Agencia Nacional de la lnvestigación, eI Programa Emergencia(s) de la ciudad de Paris, y el Centro Nacional de la lnvestigación Cientifica (CNRS, en sus siglas en francés).

Noticia publicada en la revista de Dcieimbre de Anecpla 78/2017

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