La inversión municipal en el control vectorial, en serio descenso.

Para disfrutar de ciudades saludables en todos los sentidos, resulta fundamental un adecuado control de aquellas especies que son susceptibles de convertirse en plaga, afectando la vida normal de sus habitantes, por no hablar de su imagen y, lo que es más importante, la salud.

Uno de los cometidos más importantes de las administraciones públicas a nivel local y autonómico es el control vectorial: la gestión del medio ambiente urbano, el control de Plagas, la seguridad alimentaria y la calidad del agua.

Y es que son muchos los problemas y enfermedades que pueden surgir derivados de una mala gestión de este ámbito y afectar de modo preocupante a los ciudadanos.

Esta correcta gestión pasa por destinar un adecuado presupuesto a este tipo de partidas, una práctica que revierte directamente en la calidad del servicio realizado y las técnicas y productos empleados.

En los últimos años hemos venido observando, sin embargo, cómo la inversión municipal en el control de vectores ha ido disminuyendo paulatinamente. Resulta preocupante el hecho, por ejemplo, de que las administraciones públicas ya no desestimen las propuestas que pongan una bajada temeraria de precios y que no pocos ayuntamientos realicen, para las licitaciones, una subasta de propuestas económicas a la baja.

En este escenario, no es extraño comprobar cómo, paralelamente se han venido incrementando, como no podía ser de otra manera, los problemas derivados de plagas de ratas, palomas, cucarachas, etc. e incluso legionella en un buen número de ciudades del territorio español.

A fin de confirmar esta hipótesis, ANECPLA ha tomado como referencia 27 municipios madrileños para llevar a cabo un estudio de la contratación de la gestión de plagas durante los años 2005, 2010 y 2015, a fin de establecer conclusiones de las últimas tendencias en este aspecto. Conclusiones que parten de esta muestra y que pueden aplicarse a la mayor parte de municipios españoles.

Así, tras la recogida de información en la adjudicación de licitaciones. Los resultados de este estudio revelan que a pesar del poco gasto que significa este servicio, los municipios analizados han disminuido el gasto medio de control vectorial por habitante a lo largo de estos años pasando de 0,49€ (2005) a 0,41(2015). Unos datos que evidencia un descenso del 16,32% en estos 10 años objeto del estudio, mientras que el IPC en la Región donde se encuentran estos municipios se ha incrementado en un 20.8% en el mismo periodo.

Noticia publicada en la revista Anecpla nº 78/2017 de Diciembre de 2017.

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