Torres de enfriamiento y condensadores evaporativos.

Una revisión de la legislación: mantenimiento y prevención de la Legionella.

El mantenimiento de las torres de enfriamiento y condensadores evaporativos es un proceso sencillo que aporta múltiples ventajas. Estos equipos constituyen una de las alternativas más eficientes en el campo de la refrigeración industrial. Un sencillo y constante mantenimiento ayudará a garantizar el rendimiento térmico de los equipos y a prevenir el crecimiento de micro-organismos potencial mente perjudiciales, como la Legionella.

Equipos de riesgo: la legislación.

Al contrario de lo que. en ocasiones, trasmiten los medios de comunicación y las autoridades sanitarias, la Legionella no es un problema exclusivamente vinculado a las torres de refrigeración. Durante los dos últimos años ninguno de los brotes registrados en nuestro país ha estado relacionado con este tipo de equipos. La cada vez mayor concienciación ante la necesidad de realizar un buen mantenimiento y la creciente profesionalización del sector han permitido poner freno a esta situación. Existen otras muchas instalaciones susceptibles de alojar y transmitir la bacteria: piscinas, spas y fuentes ornamentales, humidificadores y vaporizadores y cualquier otro sistema que emita vapor de agua al ambiente, equipos todos ellos a los que deben hacerse extensivas las oportunas tareas de mantenimiento.

Es más, en la Jornada Técnica sobre la Norma UNE 100030:2017 de prevención y control de la Legionella, que tuvo lugar en mayo en la sede de la CEOE, todos los ponentes coincidieron en señalar cómo se ha prestado especial atención a los equipos de enfriamiento evaporativo, generándose una injustificada alarma social, mientras que otras instalaciones de riesgo deben ser igualmente tratados contra la Legionella. Asimismo, coincidieron en ensalzar el papel del enfriamiento evaporativo en el ahorro energético.

En España, el Real Decreto 865/2003, de 4 de Julio, por el que se establecen los criterios higiénicos sanitarios para la prevención y control de la legionelosis, se fijan como instalaciones con mayor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella: las torres de refrigeración y condensadores evaporativos; los sistemas de agua caliente sanitaria con acumulador y circuito de retorno; los sistemas de agua climatizada con agitación constante y recirculación a través de chorros de alta velocidad o la inyección de aire (spas, jakuzzis, piscinas, vasos o bañeras terapéuticas, bañeras de hidromasaje, tratamientos con chorros a presión, otras); y las centrales humidificadoras industriales. Las fuentes ornamentales se clasifican en una segunda categoría: instalaciones con menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella.

Además, la legislación establece también la obligatoriedad de realizar un registro detallado de las operaciones de mantenimiento de los equipos de riesgo al objeto de facilitar el control a las autoridades sanitarias responsables y de depurar, en su caso, las responsabilidades del propietario de la instalación.

Asimismo, el texto, en su artículo 12,da las pautas para llevar a cabo el "plan de contingencia" en caso de que se sospeche que una instalación de riesgo es susceptible de alojar y difundir Legionella. Dichas actuaciones deben ser de tres tipos: limpieza y desinfección; reformas estructurales, entendiendo por defecto estructural cualquier carencia o imperfección en el diseño, construcción o mantenimiento de la instalación que facilite la transmisión de la Legionella; y paralización total o parcial de la misma ante la presencia de casos o brotes, es decir, instalaciones muy deficientes, contaminadas, obsoletas, o con un mantenimiento defectuoso, en las que la autoridad sanitaria competente podrá ordenar el cierre temporal de la instalación.

Se insiste, en consecuencia, en varios conceptos fundamentales: el mantenimiento, el tratamiento y control de calidad del agua y, en el caso de ciertas instalaciones, su ubicación. Aspectos que, desde AEFYT y otras asociaciones como AN ECPLA o Aqua España se han reiterado, al igual que se ha insistido en el llamamiento a las autoridades de sanidad para que vigilen todas las instalaciones de riesgo, aunque sin caer en una alarma social.

Prevención, control y mantenimiento.

El mantenimiento de los equipos de refrigeración evaporativa comprende un extenso conjunto de tareas de limpieza, desinfección y control de la temperatura del agura orientadas a evitar el riesgo de la reproducción de la bacteria de la Legionella, pero también a optimizar el funcionamiento del equipo: incremento del rendimiento energético, prolongación de su vida útil y utilización mínima de agua.

Un adecuado mantenimiento de las torres de refrigeración y del resto de equipos de riesgo aspersores, nebulizadores, spas, piscinas o fuentes públicas- es clave para la prevención de esta enfermedad.

Se trata de una tarea sencilla. Con solo seguir unas cuantas recomendaciones. la seguridad de estas instalaciones está garantizada.

Los requisitos para mantener la eficacia de cualquier sistema pasan por el control adecuado de la calidad del agua en recirculación y un programa de mantenimiento que contribuya a las buenas condiciones y limpieza del equipo. Sin embargo, también hay que tener en cuenta otras cuestiones:

* Conocer y aplicar el Real Decreto 865/2003, de 4 de julio: donde se establecen las condiciones de mantenimiento básicas que deben seguirse para asegurar la seguridad ambiental.

* Seguir las recomendaciones de mantenimiento de los fabricantes: que toman estas normas como base y en muchos casos las amplían y mejoran.

* Llevar al día los controles y limpiezas periódicas recomendadas por los fabricantes.

* Vigilar que los libros de control de mantenimiento estén al día.

* Cuidar el diseño y emplazamiento del equipo: los equipos de refrigeración evaporativa no pueden situarse en zonas de paso de personas para evitar que el penacho de vapor que enfríen pueda llegar a ser inhalada por ellas.

* La legionelosis suele seguir un patrón estacional, registrándose un aumento de casos durante el verano con motivo del incremento de la temperatura, pero debe combatirse a lo largo de todo el año.

* Un adecuado control de la red de suministro de agua: para que se forme una colonia virulenta de Legionella pneumophila primero ha tenido que producirse una aportación de agua con dicha bacteria a través de la red.

A todas estas circunstancias hay que añadir los avances técnicos registrados en los últimos años, que contribuyen a facilitar el mantenimiento de los equipos y reducir el riesgo a que estos alojen y difundan colonias de Legionella .

Además de lograr un mayor rendimiento energético, se ha conseguido un mantenimiento más sencillo que, en consecuencia, redunda en la seguridad socio-sanitaria.

Éste es el caso de los rellenos de alta eficacia que se han transformado con la utilización de materiales resistentes -polipropileno y poliéster-; los separadores de gotas, que han experimentado una evolución similar en cuanto eficacia a la hora de evitar la salida de gotas de agua al exterior; la mejora de la accesibilidad, a través de puertas amplias que facilitan la entrada de los técnicos; la evolución en los sistemas para facilitar el drenaje, la limpieza y la torna de muestras, que se traduce en bandejas inclinadas, plataformas y escaleras; y, por último, las ventanas, cuyo diseño evita el paso de luz o agua que lleva suciedad evitando que los rayos ultravioletas provoquen las condiciones necesarias para el desarrollo microbiológico en el interior de la torre.

En cualquier caso, hay que tener presente que si cualquiera de las recomendaciones que hemos mencionado fallara, bastaría con romper la cadena sucesos que favorece la aparición de posibles brotes de Legionella en las torres en cualquiera de sus eslabones. Para que se produzca un brote en un equipo de refrigeración por agua y éste llegue al ambiente debe producirse una cadena de sucesos altamente improbable: la llegada de una colonia virulenta de Legionella a través de la red de suministro de agua, el funcionamiento del equipo en condiciones incontroladas, la descarga de una corriente de aire con micro gotas contaminadas en suspensión, que puedan llegar hasta donde se encuentran personas y que un número suficiente de las mismas sean inhaladas por personas susceptibles de contraer la enfermedad. Si cualquiera de estos eslabones se rompe, la posibilidad de la aparición de un brote es nula. El cumplimiento de los anteriores consejos permitirá romper esta cadena.

Conclusiones

Como se ve, el número y variedad de estos equipos hace que su convivencia de los mismos con la presencia de la bacteria en su medio natural, que es el agua, sea necesaria. La solución no es, como en algunas ocasiones se ha pretendido con legislaciones autonómicas altamente restrictivas, la eliminación o sustitución de los mismos por alternativas más costosas energética y, por tanto, medioambientalmente. La solución es dotar a ingenieros y propietarios de las herramientas y los protocolos necesarios para evitar la presencia de la bacteria, su proliferación y difusión al ambiente.

Artículo publicado en la revista nº 78/2017 de Info plagas.

Los comentarios están cerrados.